La técnica del óleo es, sin duda alguna, la más importante de cuantas componen él amplio muestrario de procedimientos pictóricos. Y lo es, además de por la tradición valiosísima que ofrece, por la sutileza de sus tonalidades, por la viveza de los contrastes que pueden obtenerese con él y por la calidad insuperable de los acabados. Cabría añadir también que los colores al óleo se conservan en estado excelente durante siglos y que la maestría e inspiración en muchos casos excelsa de los artistas que lo practicaron lo han convertido en la técnica reina de la creación plástica.
Los antiguos pintores conocían a la perfección el comportamiento de los pigmentos y los secretos de su elaboración, porque eso era la base de su éxito; hoy esa faceta nos la brinda ya resuelta la moderna tecnología. Pero las maneras de artista se aprenden, y es fácil hacerlo con idéntica pureza de principios y los mismos recursos que hicieron posible la realización de las obras maestras de los grandes pintores epígonos en la historia del Arte. En los diez volúmenes de que consta este breve curso, se expone todo cuanto es necesario saber y asimilar para llegar a ser un artista del óleo, desde el tratamiento de los colores y el encaje, hasta la ejecución del retrato y las tendencias de vanguardia. Con su aprendizaje, y el talento que a todo artista se le supone, la empresa no ofrece mayores dificultades, como enseguida comprobaremos.


