Publicidad de niños

PUBLICIDAD Y NIÑOS.

Veamos ahora el trabajo publicitario relacionado con el mundo infantil. En estos últimos años ha surgido y se ha desarrollado un enorme mercado de productos destinados al niño, desde el bebé al adolescente. Se han multiplicado las industrias que producen juguetes, coches de bebé, alimentos, accesorios, vestidos, zapatos, medicinas, cosméticos, pañales: todo lo necesario para el bebé, que se ha convertido, obviamente a través de sus padres, en un gran consumidor. Mediante la publicidad, estas industrias tienden a convencer a los padres de que determinado producto es «absolutamente» necesario y a veces indispensable para su hijo.

Ésta es una realidad que hoy día conoce todo el mundo. Cada uno de nosotros, bien o mal, mucho o poco, compra y consume bajo el estímulo continuo de la publicidad. Los creativos son los artífices de las espléndidas imágenes a través de las cuales el mensaje publicitario impresiona a los padres, deseosos de reconocer en estas imágenes a sus propios hijos. No por coincidencia los niños escogidos para realizar una campaña publicitaria son casi siempre muy hermosos. De este modo se dispara el mecanismo: se relaciona el producto con el rostro del niño y, como consecuencia, se asume la idea de que ejercerá un efecto beneficioso sobre el propio hijo. A este respecto quisiéramos sugerirte, si deseas dedicarte a la profesión de diseñador gráfico, que leas el libro de Desmond Morris El mono desnudo, pues te podría ser de gran ayuda para comprender mejor cómo manejar de un modo apropiado y atrayente la publicidad para adultos y niños.

Las imágenes que hemos reunido en la página siguiente, estupendos layout realizados por Manlio Truscia, son un excelente ejemplo de cómo dibujar un niño, plasmando visualmente su riqueza expresiva. Trata de copiarlos, fijándote en los mínimos detalles y, sobre todo, en las proporciones de las figuras. Luego da color a tus dibujos con los markers, eligiendo preferiblemente las tonalidades pastel. De cualquier forma, trataremos de describirte estos dibujos con más detalle, para ayudarte a entrar en el corazón del arte creativo de Truscia.

Empecemos por la figura. Observa con atención el rostro de los niños: los ojos, siempre muy grandes, una característica que contribuye a hacer el rostro especialmente comunicativo, presentan un corte diverso conforme a la expresión de la boca. Éste es un detalle muy importante que
se debe tener en cuenta, porque a veces vemos espléndidos dibujos en los que, sin embargo, falta siempre la coordinación de los diversos elementos figurativos: por ejemplo, una boca sonriente acompañada de una mirada atónita… Observa así mismo la forma de las orejas: en los niños son a menudo desproporcionadas respecto al rostro, característica que hay que recordar siempre cuando se dibujan. Las manitas,.finalmente, son gorditas, nunca alargadas. Obviamente, para hacer estos bocetos, Truscia se ha inspirado en fotografías. Analicemos ahora las fases del color. Los markers se han usado para dar tonos suaves, sin estridencias.

Los estampados de los vestiditos, apenas marcados, recuerdan un tanto las soluciones pictóricas de los macchiaioli, movimiento artístico italiano de la segunda mitad del siglo XIX que daba más importancia al estudio de la combinación de «manchas» de color que a la totalidad definitoria del dibujo. Todo esto confiere al dibujo frescura y gracia.
Observa ahora el pelo: para obtener el efecto de «claroscuro», Truscia ha dado una primera mano de color, luego ha superpuesto diversos trazos (oscuros o claros, según el matiz que deseaba conseguir) que siguen el peinado y dejan entrever el tono del fondo.
En lo que respecta a la piel, por otra parte, se aprecia una gran delicadeza de tonos, obtenida mediante amplias zonas de luz, e incluso los pómulos presentan un reflejo luminoso especialmente acentuado. No te olvides de estos layout de Truscia porque a continuación te enseñaremos a dónde han ido a parar…

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