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Simbolos del deporte

Los símbolos deportivos.
Pensando en que van dirigidos a atletas de todas las nacionalidades, los símbolos de las disciplinas deportivas no son muchas veces más que sencillos dibujos. En una serie de pequeños cuadros azules, se recortan, en blanco, las siluetas estilizadas de uno o dos atletas (el tórax, un círculo para la cabeza, las piernas, los brazos) que, con su movimiento o con los utensilios propios, también estilizados, indican los distintos deportes: una silueta corriendo identifica al atletismo; un campeón inclinado sobre una rueda simboliza el ciclismo; otro, con el palo y los patines, se usa para representar el hockey sobre hielo; un hombre corriendo con el balón en los pies nos recuerda el fútbol; un deportista encogido y en guardia nos hace pensar en un boxeador; dos siluetas listas para zambullirse nos permiten identificar a un nadador; y dos figuras dibujadas en su salto hacia la canasta simbolizan la práctica del baloncesto. Basta la línea del dorso para sugerir el caballo en el símbolo de la hípica, o cuatro líneas curvas en forma de rizo u onduladas para representar el agua del esquí acuático o el water-polo. Cada deporte, cada gesto y cada elemento están simplemente aludidos o sugeridos, pero de una forma clara y comprensible para todos.
Sobre el esquema cuadrado de color azul se sitúan las siluetas de los atletas, según los ejes y las diagonales.

Consejos para dibujar

Signos, señales, avisos, explicaciones.
Ante las posibilidades de comunicación del dibujo, parece lógico que éste se use constantemente para explicar cualquier cosa, de tal forma que pueda ser entendida por todos, más allá del conocimiento de los idiomas y de la capacidad de lectura. A menudo, el dibujo permite explicar de un modo sencillo algo que, de ser relatado verbalmente, requeriría un complicado discurso. Piénsese en el número de palabras que serían necesarias para indicar los movimientos de un deporte (la natación o el esquí, por ejemplo), o de una danza, o para describir las fases de montaje de un instrumento o de una máquina, o qué larga y difícil sería la explicación de cómo se hace el nudo de la corbata…
Día a día, el dibujo va conquistando más espacio en el ámbito de la comunicación, y la imagen -o serie de imágenes, hasta llegar al cómic- sustituye cada vez más a menudo a la descripción escrita.
Con el propósito de hacer posible una comprensión universal, las señales de tráfico que regulan la circulación de peatones, coches, trenes y aviones toman por base grupos de dibujos y colores que son los mismos en todo el mundo. Al ver un triángulo bordeado de rojo, con la silueta de un niño que corre, no es necesario saber inglés o árabe para entender que en las inmediaciones se encuentra la salida de un colegio. De igual forma, la silueta de un animal en negro sobre fondo blanco nos indicará la presencia de ese animal y la posibilidad de que atraviese la carretera. Una cerilla encendida sobre un fondo en llamas nos aconsejará que no encendamos fuego, y un cigarrillo cruzado por dos trazos negros en cruz constituirá una prohibición de fumar en un vagón de tren o en un avión.
Las señales de tráfico se basan en tres formas fundamentales: el triángulo, para las señales de peligro; el círculo, para las de prohibición; el rectángulo, para las de información.

Placa del Pioneer XI

Placa colocada en los Pioneer X y XI, las dos primeras sondas espaciales que debían salir del sistema solar. Fueron lanzadas, respectivamente, el 2 de marzo de 1972 (en dirección a Júpiter) y el 5 de abril de 1973 (en dirección a Júpiter y Saturno). (Foto A.P.)

Dibujo Pioneer XI

SIGNO Y LENGUAJE.
En el Pioneer XI, lanzado desde la Tierra en 1973 a la busca de los misierios del espacio infinito, más allá de Júpiter, los científicos norteamericanos no pusieron un mensaje escrito para los posibles habitantes del espacio que pudieran cruzarse con la sonda espacial: colocaron un mensaje dibujado, el mismo que llevó el Pioneer X, lanzado un año antes. En una placa de aluminio chapada de oro se grabaron dos figuras humanas, una mujer y un hombre, éste con la palma de la mano abierta en señal de saludo, y además un conjunto de datos. Pensando en un encuentro con un imaginario habitante del espacio, de mundo y raza desconocidos, los científicos de la Tierra llegaron a la conclusión de que la única forma de poder hacerse entender era comunicarse por medio del dibujo. El dibujo se utiliza como lenguaje, un lenguaje universal en el sentido más amplio de esta palabra, esto es, refiriéndose no sólo a toda la Tierra, sino a todo el universo, incluso a lo desconocido que se abre en el infinito, más allá del sistema de los planetas. La placa del Pioneer XI constituye así una especie de reconocimiento oficial del impacto y de las posibilidades del dibujo, medio extraordinario de comunicación y lenguaje que es inmediato y comprensible para todos, y establece una relación directa. Es fácil, pues, pensar que los primeros sistemas de escritura con sus signos reproducían las imágenes de los objetos y de las cosas que querían expresar.
Con el dibujo, la comunicación es fácil e inmediata, porque no siempre es necesario desarrollar un dibujo completo de lo que se quiere decir; a menudo basta un símbolo, un signo, para indicar las características significativas del objeto, de la planta, del animal o del gesto del hombre que se quiere representar. De esta forma, el dibujo “habla” a través de palabras y frases, con un lenguaje que no tiene límites.

Reglas para dibujo

Es un error pensar que basta con una sola regla; hay que tener una selección de reglas de longitudes y materiales diversos. Las de plástico son las mejores para medir distancias y, si tienen biseles, para trazar líneas; las hay de diversos tamaños, y merece la pena tener varias porque, por ejemplo, es absurdo trazar una linca de 3 mm utilizando una regla de un metro. Las reglas metálicas son esenciales para los cortes.