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Los exvotos

Los exvotos.
El voto es una promesa que se hace en un momento de necesidad o de peligro, con el compromiso de ofrecer algo a la divinidad a cambio de su ayuda.
Un “voto” fue lo que, en el poema homérico, hizo Héctor ante el dios Apolo, cuando le prometió regalarle sus armas si le era propicio en el curso de su enfrenta-miento con Ayax. Ofrecimientos votivos del mismo tipo son igualmente los que se hacían en el templo de Atenea, en la Acrópolis de Lindos, o en los santuarios de Olimpia.
Esta costumbre no se perdió en los siglos sucesivos porque, cuando se encuentra frente a peligros o dificultades superiores a sus fuerzas, al hombre no le queda más solución que dirigirse a Dios en demanda de ayuda.
Los objetos que en estos momentos nos interesan son, ante todo, esos cuadritos que adornan los santuarios, los altares y las estatuas no sólo de las grandes basílicas, sino también de pequeñas iglesias: cuadros y dibujos policromados que representan, de forma casi siempre ingenua y con un estilo primitivo y na’if, una situación de peligro (naufragio, accidente, enfermedad) en la que ha intervenido la divinidad en apoyo de los hombres, llegando a propiciar incluso su salvación.
Casi siempre, en estos casos, aparecen sobre las tablas las iniciales V.F.G.A., que significan, en latín, Vo-tum Fecit Gratiam Accepit (Hice un voto, alcancé la gracia).

El mar, tema principal.
Un aspecto particular y una especial importancia revisten los exvotos marineros, esas tablillas votivas, a menudo oscurecidas por el polvo de los siglos y por el humo de las velas, que los pescadores del Mediterráneo cristiano colgaban en las paredes de las iglesias al regresar de sus viajes, agradecidos a la Virgen por haber conseguido sobrevivir a las tempestades.
Una buena colección de estas tablillas se halla en el Museo Histórico Naval de Venecia. Todas están pintadas al temple y reflejan un mismo estilo, expresivo y popular, con el mar embravecido que golpea con olas enormes las barcas, grandes o pequeñas, a punto de zozobrar o de estrellarse contra las rocas; en uno de los ángulos superiores, serena y luminosa, aparece en un halo la imagen de la Virgen con el Niño, dispuesta a conceder la gracia invocada.

Exvoto marinero de la iglesia de la Madonna dell’Arco de Ñapóles. Debajo lleva la inscripción Votum feci et graciae accepi 1592. Temple sobre tabla; 34 X 40 cm.