Los lápices accesorios

Como ya hemos visto, la técnica del lápiz negro, de la sanguina y de los lápices de colores sobre papel blanco puede enriquecerse con la utilización de papeles de color (no sólo de color paja, sino también marrón, azul, etc.) y mediante “toques de luz” blancos, obtenidos con tiza, lápiz o temple. Pero la base del dibujo es el lápiz con su trazo preciso y sus múltiples posibilidades expresivas, tanto si se trata de lápices negros como de sanguina o lápices de colores. Conviene recordar que:

• Es importante elegir el grado de dureza del lápiz según el grano del papel; los papeles muy texturados no admiten usar un lápiz demasiado blando. En todo caso, el grano del papel se puede aprovechar para sugerir efectos expresivos.
• El lápiz puede usarse sólo para el contorno o bien para toda la construcción del dibujo, aprovechando la sensibilidad del trazo (más o menos fuerte, sinuoso o repetido) y las posibilidades de los rayados y de los rayados cruzados en el tratamiento del claroscuro.
• El claroscuro obtenido mediante rayados entrecruzados es preferible al realizado con la ayuda del difumino, porque garantiza una mayor transparencia (y, por tanto, la posibilidad de conservar el efecto del reflejo en la sombra). Además permite superponer nuevos trazos a las zonas ya trabajadas para acentuarlas o modificarlas, sin “ensuciar” el dibujo (es decir, sin echar a perder la frescura dei trazo).
• En la construcción del dibujo, tanto respecto a la forma como al claroscuro, es importante relacionar todas las zonas con las demás; así, en el tratamiento del claroscuro conviene establecer primero una escala de tonos (el más claro y el más oscuro), identificando luego en función de ella las zonas que corresponden a las distintas tonalidades.
Como conclusión (aunque es difícil hablar de conclusión en relación con la técnica del lápiz, abierta siempre a las más variadas experiencias) de nuestro breve encuentro con los lápices negros, la sanguina y los lápices de colores, mencionaremos algunos accesorios útiles (aparte, naturalmente, de la goma, que, además de servir para borrar, es un instrumento muy útil para aligerar o suprimir líneas o zonas del dibujo). Esos accesorios son la goma de “miga de pan”, el difumino (o esfumino) y el fijativo (o fijador).

La goma de “miga de pan”
Es un tipo de goma de borrar que merece especial consideración, no sólo porque permite eliminar errores en los dibujos (a lápiz, a carboncillo o con tiza), sino, sobre todo, por su contribución al perfeccionamiento de los mismos, tanto del trazo como del claroscuro. La goma hecha a base de “miga de pan” se utiliza habitualmente en pequeños bloques rectangulares, de los cuales se van cortando trozos que se moldean con los dedos para darles flexibilidad.
La goma así preparada se utiliza para aligerar o aclarar un tono determinado, presionándola sobre la zona deseada sin frotar; con un borde limpio y afilado se pueden dejar blancos en las zonas cubiertas por el lápiz, que producen sugestivos efectos de luminosidad.

El difumino.
El difumino o esfumino permite obtener un claroscuro más suave y continuo, con unos tonos grises sobre los cuales destacan de forma especial los efectos de las luces, conseguidos mediante los toques de goma de “miga de pan”.
Es un bastoncillo apuntado, formado por papel secante enrollado, que se frota sobre las zonas cubiertas por trazos de lápiz para “difuminarlas”, es decir, para hacer disminuir su nitidez, obteniendo así un claroscuro de tonos grises fundidos con un efecto de mayor continuidad, aunque, en ocasiones, menos brillante y transparente.

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